I.- El Misterio de la Vida.
1.-
Vida como fenómeno Observable.
General: uno de los más grandes misterios que
tiene frente así el hombre. Resulta difícil casi definirla, son varias las
cosas las que aparece la vida.
Las cosas (pre vida): luz fuerza,
calor, movimiento, energías que dan lugar a muchos cambios que surgen en el
planeta.
Vida vegetal: hace notorio el fenómeno de la vida
con sus diferentes momentos del proceso vital.
Vida animal: es una manera expresiva y detallada de
la manifestación de la vida con formas más concretas y diversas.
La vida Humana: sensibiliza y engloba todas las
características de la vida, por su organización, estructura física,
emotividad-afectividad, pero sobre todo sus capacidades diferentes como es
razonar, el sentido axiológico en el uso de la libertad y la apertura a la
Trascendencia. Con esta última el hombre encuentra un giro que ninguna otra
forma de vida tiene que es descubrirse un ser capaz de encontrarse con el Ser
Absoluto.
2.-
La vida Nueva en Cristo Según el
Espíritu.
La experiencia
de la vida Cristiana: Es la misma vida humana permead de la vida Divina,
participada. Tiene procesos diferentes en cada persona, sin embargo por lo
general el primer contacto que nos descubre a Dios en Jesucristo nos lo da la
escucha o lectura de la Palabra de Dios o un acontecimiento determinante. Después
surge un acercamiento a Dios en la reconciliación con paz y gozo espiritual y
después la recepción de la Eucaristía.
Con Jesús se nos
abre el misterio de la Iglesia, la comunidad de los fieles, en la que no
siempre encontramos estimulo y apoyo en esta aventura humana. Por este
encuentro se va entendiendo la devoción y amor a la persona de Jesús que se
puede tener y esta debe proyectarse en el amor afectivo y efectivo a los
hermanos. A medida que este amor crece se
va proyectando en lo familiar, social, político y en todas las dimensiones.
Hasta llegar a una conciencia clara y segura de que la vida toda ella procede
de Dios, se mueve en El a través del
servicio a los demás.
3.-
Justificación Bíblico- Teológica.
El tema de la
vida espiritual se conecta necesariamente con el de la Alianza Antigua y la
Nueva. El dinamismo de la vida cristiana tiene claros antecedentes bíblicos que se realizan a dos niveles:
·
Personal: Micro Historia de la Salvación.
·
El social: macro- historia de la Salvación.
A través de las Alianzas Dios se realiza
con dos grandes prototipos bíblicos:
·
Alianza del Sinaí: relación Dios-pueblo en comunión intima, en la
participación de vida Divina.
·
Alianza con Jesucristo: Alianza de amor que trae el
cambio del corazón, la irrupción del Espíritu y presentada como alianza nueva y
definitiva.
·
El misterio Pascual. Esta nueva alianza tiene su
principio y fin en el misterio Pascual, donde Jesús cumple la voluntad del
Padre en la salvación del Hombre, pues este misterio es el centro de toda la
vida cristiana. Se debe afirmar que es en la Iglesia donde a través de la
palabra y de los sacramentos, donde los fieles reciben esta vida nueva, la
acrecientan y la planifican.
4.-
La Experiencia Espiritual Cristiana.
El punto de partida es la experiencia
humana, aunque esta es difícil de definir.
Etimológicamente:
Del Latín experior – Griego peiro pasar a través de
una prueba de la cual se consigue o se aprende una cosa.
La podemos definir como: Conocimiento
más o menos consiente de las cosas, personas y del misterio que compromete toda
la persona y que produce nuevos efectos. Una relación monogal, por falta de
interlocutor consiente, cuando se da con las personas es diagonal y tiene como
meta una comunión más o menos profunda. Cuando el misterio irrumpe la relación
se da en la dimensión espiritual, sobrenatural y mística.
La experiencia
de Dios.
Autores afirman que la experiencia espiritual no puede juzgarse desde la
perspectiva psicológica. La experiencia espiritual cristiana es la conciencia
de la relación personal entre Dios vivo que irrumpe, santo y amoroso y el
hombre que tras buscarlo lo encuentra por diversas mediaciones.
·
Integradora: de todas las dimensiones del ser humano.
·
Activa: se expresa en términos de servicio y compromiso.
·
Comunitaria: se lleva en, para y desde la comunidad.
·
Estructurada: toma conciencia de la relación iniciada por Dios.
·
Pertenece a lo sagrado y luminoso: el objeto es Dios
quien a su vez es objeto de la experiencia.
·
Inmanente y Trascendente: Dios esta mas
allá y esta dentro.
·
Experiencia mediatizada: Dios que sale al encuentro
por mediaciones.
·
Dinámica y evocada: con sentido de esperanza.
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