jueves, 29 de marzo de 2012


II.- La  vida cristiana en nuestro contexto.



El proyecto de Dios es que vallamos del Padre al Hijo, (Jn. 14,6)  y nuestro destino está aquí donde la humanidad  que peregrina encuentra su sentido de lo contrario la persona vivirá en incertidumbre. Jesús es la mediación necesaria entre la humanidad y la divinidad  lo ha suplicado así a su padre, a punto de realizar su sacrificio: que todos sean uno como Tu Padre estas en mi, y yo en ti.  Sean también uno en nosotros;  así el mundo creerá  que tú me has enviado. (Jn.17, 2)



1.- LA VIDA CRISTI ANA EN TRES DIMENCIONES.
El propósito de la encarnación del verbo no es otra que comunicarnos la vida divina (Jn. 4,9), yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn 10,10). San Pablo afirma que “ahora doblo las rodillas  en la presencia del Padre, de quien toma su nombre toda la familia de los cielos y en la tierra. Que él se digne según la riqueza  de su gloria, fortalecer en vosotros, por su Espíritu,  el hombre interior. Que Cristo habita en nosotros por nuestra fe.  Que estáis enraizados y cimentados en el amor. Que seáis capaces de comprender con todos los creyentes, mas allá del conocimiento que es el amor de Cristo”. Las tres dimensiones son la: el hombre interior sacramental y el hombre de acción.

2.- VIDA TEOLOGAL.
·         Así como la mayor o  menor salud en el ser humano, depende de la eficacia  y de la intensidad de su vitalidad  así de la mayor densidad de la contemplación- vida teologal, depende de la fuerza de expresión  de las diversas instancias de la vida cristiana.
·         Dentro del crecimiento  Espiritual,  san Pablo nos dice que todos se transformen en Cristo Jesús, esta transformación hace que  al santo.
·         En este eje central de la vida en nosotros, vida teologal-transformación  en Cristo que da lugar al contemplativo-santo, se manifiesta en dos dimensiones: la interioridad y la acción.
·         Con toda intención hablamos del hombre interior,  al que hace referencia San Pablo  en su carta “mientras nuestro exterior se va destruyendo, nuestro interior  se va renovando de día en día.
·         El documento de puebla nos hace hincapié en que el hombre es un ser sacramental, a nivel religioso  expresa sus relaciones con Dios  en un conjunto de signos y símbolos, Dios igualmente los utiliza cuando se comunica con los hombres. Y el hombre acude al compromiso también por la escucha de la palabra  y la oración, es en la carta de los hebreos, donde se no asegura que Dios hablo, habla y seguirá hablando  a los hombres. La Palabra tiene su origen en la iniciativa de Dios que se revela.
·         Ahora bien en las circunstancias y los tiempos  que nos depara el Espíritu para escuchar a Dios, está el ejercicio de la oración formal.
·         Tiempo del Espíritu la oración es el lugar privilegiado para poner en función la vida de fe.

3.- EL HOMBRE DE ACCION.
En realidad la acción en unión con Cristo es tan teologal como la oración por eso debemos de tener en cuenta las actitudes y la acciones. El compromiso  el cristiano  en el seguimiento con Cristo se esmera por sentir, tomar, actitudes acciones, relaciones, amar, reaccionar  en la manera que le va señalando el espíritu pero también es necesario el compromiso humano y la acción cristiana que tiene el trabajo ordinario  del cual adquiere un índole  una formación de caracterizar su amor  y su deseo de servicio. Como acción de trabajo y de compromiso cristiano incluimos en este apartado todas las formas de acción pastoral.

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