II.- La vida cristiana en
nuestro contexto.
El proyecto de
Dios es que vallamos del Padre al Hijo, (Jn. 14,6) y nuestro destino está aquí donde la
humanidad que peregrina encuentra su
sentido de lo contrario la persona vivirá en incertidumbre. Jesús es la
mediación necesaria entre la humanidad y la divinidad lo ha suplicado así a su padre, a punto de
realizar su sacrificio: que todos sean uno como Tu Padre estas en mi, y yo en
ti. Sean también uno en nosotros; así el mundo creerá que tú me has enviado. (Jn.17, 2)
1.-
LA VIDA CRISTI ANA EN TRES DIMENCIONES.
El propósito de
la encarnación del verbo no es otra que comunicarnos la vida divina (Jn. 4,9),
yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn 10,10). San
Pablo afirma que “ahora doblo las rodillas
en la presencia del Padre, de quien toma su nombre toda la familia de
los cielos y en la tierra. Que él se digne según la riqueza de su gloria, fortalecer en vosotros, por su
Espíritu, el hombre interior. Que Cristo
habita en nosotros por nuestra fe. Que
estáis enraizados y cimentados en el amor. Que seáis capaces de comprender con
todos los creyentes, mas allá del conocimiento que es el amor de Cristo”. Las
tres dimensiones son la: el hombre interior sacramental y el hombre de acción.
2.-
VIDA TEOLOGAL.
·
Así como la mayor o
menor salud en el ser humano, depende de la eficacia y de la intensidad de su vitalidad así de la mayor densidad de la contemplación-
vida teologal, depende de la fuerza de expresión de las diversas instancias de la vida
cristiana.
·
Dentro del crecimiento
Espiritual, san Pablo nos dice
que todos se transformen en Cristo Jesús, esta transformación hace que al santo.
·
En este eje central de la vida en nosotros, vida
teologal-transformación en Cristo que da
lugar al contemplativo-santo, se manifiesta en dos dimensiones: la interioridad
y la acción.
·
Con toda intención hablamos del hombre interior, al que hace referencia San Pablo en su carta “mientras nuestro exterior se va
destruyendo, nuestro interior se va
renovando de día en día.
·
El documento de puebla nos hace hincapié en que el hombre
es un ser sacramental, a nivel religioso
expresa sus relaciones con Dios
en un conjunto de signos y símbolos, Dios igualmente los utiliza cuando
se comunica con los hombres. Y el hombre acude al compromiso también por la
escucha de la palabra y la oración, es
en la carta de los hebreos, donde se no asegura que Dios hablo, habla y seguirá
hablando a los hombres. La Palabra tiene
su origen en la iniciativa de Dios que se revela.
·
Ahora bien en las circunstancias y los tiempos que nos depara el Espíritu para escuchar a
Dios, está el ejercicio de la oración formal.
·
Tiempo del Espíritu la oración es el lugar privilegiado
para poner en función la vida de fe.
3.-
EL HOMBRE DE ACCION.
En realidad la
acción en unión con Cristo es tan teologal como la oración por eso debemos de
tener en cuenta las actitudes y la acciones. El compromiso el cristiano
en el seguimiento con Cristo se esmera por sentir, tomar, actitudes
acciones, relaciones, amar, reaccionar
en la manera que le va señalando el espíritu pero también es necesario
el compromiso humano y la acción cristiana que tiene el trabajo ordinario del cual adquiere un índole una formación de caracterizar su amor y su deseo de servicio. Como acción de
trabajo y de compromiso cristiano incluimos en este apartado todas las formas
de acción pastoral.
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