VIII.-
Discernimiento Pastoral.
Primeramente
se pone la definición de discernir que en su sentido más amplio, es distinguir
entre lo bueno y lo malo, para elegir lo bueno, así mismo se presenta una forma
específica, esta es la de discernimiento del espíritu que consiste en
distinguir el buen espíritu del malo; en cualquiera de sus formas puede
referirse a diversos ámbitos: nuestra conducta, actitudes u opiniones concretas,
por ello los pastores y todo agente en la Iglesia debe discernir en cada
momento la acción del espíritu, si se quiere desarrollar un autentico
ministerio, con todo esto se llega a decir que el discernimiento pastoral es la
acción de distinguir, a la luz del
Espíritu Santo, un ministerio eclesial verdaderamente evangelizador de una
praxis que no evangeliza.
Las
dificultas u obstáculos que enfrenta el discernimiento son: la superficialidad,
la pereza para la reflexión, el conformismo ante los tópicos vigentes, es
decir, prejuicios, la autosuficiencia con una certeza absoluta, la rutina y el
acomodamiento, una falsa concepción de la libertad y una vida de pecado.
Además
se habla de los presupuestos para el discernimiento pastoral, es decir,
actividades espirituales previas por parte del agente como son: la fe viva de
la presencia de Jesucristo en su Iglesia a pesar de los defectos de sus
miembros, la búsqueda de la verdad y de Dios de forma sincera y con el deseo de
vivir en ella, disponibilidad total a los proyectos de Dios, sencillez
evangélica para que la Palabra de Dios
llegue a los más necesitados, la conciencia de la propia misión dentro de la
misión de la Iglesia, para alcanzar la unidad, deseo del bien, alegría y
esperanza, amor de Dios al prójimo expresado en la comunidad, libertad interior
para romper lo que no evangeliza y actitud de conversión que implica humildad y
apertura.
Por
último se presenta los medios del discernimiento que son: vigilancia y oración
constantes para escuchar y descubrir la voluntad de Dios, la lectura y escucha
de la Palabra de Dios escrita, la escucha de la palabra de Dios acontecida en
los signos de los tiempos, escuchar la voz de la Iglesia, a través del
Magisterio y la inserción en la comunidad Cristiana a la que se pertenece pues
es el lugar privilegiado de la presencia de Cristo y con el cual nos unimos
unos a otros con el testimonio, el dialogo, la amistad y el consejo.
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