VI.-
Jesús es el Buen Pastor que ama a sus ovejas y da la vida por ellas.
En diversos
momentos podemos referirnos al Señor Jesús con características muy especiales,
porque ciertamente el Señor Jesús es muy especial en la vida del creyente,
porque en Él está toda la esencia del cristianismo. Una característica especial
que Jesús tenía para con sus fieles era
un Señor protector de sus ovejas, donde está al cuidado y al tanto de lo que
les sucede, y todavía más trascendente, da su vida para que sus ovejas tengan
vida y la tengan en abundancia, me refiero concretamente a Jesús el Buen
Pastor.
Escuchamos la
cita bíblica (cf. Jn 10,1-18. 24-30), sabemos las características, pero en
diversas ocasiones no logramos reflexionar sobre la misión única y especial del
pastoreo de Jesús, el cual consiste en dar y hacer amor. Tanto ama que da su
vida y esto es una gran manifestación
del compromiso valioso que tiene hacia nosotros, grande prueba de amor
entregando libre y voluntariamente su vida por nosotros. A imagen de Jesús, todo agente de pastoral
está llamado a esta vocación, hacer entrega de sí mismo, en el servicio que
realiza, por el amor, porque quien no está dispuesto a realizar un sentido
trascendente de amor, no será apto ni dará frutos en el ministerio
pastoral. Por lo tanto, es de gran
importancia reflexionar sobre el posible servicio que se ofrecerá a una
comunidad, porque desde un principio puedo saber, claro teniendo fe en el
Señor, qué frutos obtendremos en el trabajo pastoral, o si simplemente lo
realizo como un logro personal, ésta es una de las muchas tentaciones que se
nos pueden presentar en el camino del servicio y de la entrega en el Señor.
Una
característica esencial de Jesús el Buen Pastor es que conoce a sus ovejas. Así
en esa interacción con la comunidad no sólo da su vida, sino que sabe por quién
la da; y esta vida la transmite en nuestra existencia por medio de sus
palabras, con sus hechos y claro, con su persona misma. Esta también es una
misión de gran valor del agente de pastoral: comunicar vida, vida de Dios.
Jesús
continuamente comparte vida por medio de la Buena Nueva, por medio del
Evangelio lo cual no sólo lo transmite no sólo con su persona, sino con todo su ser. Ante este ejemplo vivo de Jesús,
el agente está llamado a ser “evangelio viviente”, para ofrecer al mundo una luz
y que esta misma la sepa compartir con su propia vida.
El Buen Pastor
que con gran interés y amor se dedica a su rebaño, enseña y educa a sus ovejas;
y estas lo oyen, le obedecen y aprenden de él. Los agentes tienen un espacio
para tener una formación viable, que les permita darse totalmente por sus
hermanos y esto mismo deben de transmitirlo a la comunidad, una misión de
donación de sí mismo sin límites, donde en esa entrega les permita saber un
poco más en lo que consiste ser un Buen Pastor, quién da la vida por sus
hermanos.
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