X.- Mística de
la Coordinación Pastoral.
Por lo tanto es necesaria una mística
propia que le de vida y dinamismo dicha mística en la motivación proveniente de
la fe, que nos mueve por dentro misteriosamente dinamizando nuestra acción.
Tres exigencias o condiciones
fundamentales.
·
*Eclesialidad:
no se puede ejercer el ministerio de la coordinación por iniciativa propia, es
preciso recibir ese encargo a través de la mediación eclesial.
·
*Credibilidad:
Para ejercer la coordinación es necesaria la confianza de la comunidad y la
fuerza moral del testimonio.
·
*Unión y conformidad con Jesucristo: Sin esta unión y conformidad con el Maestro y Señor
corremos el riesgo de usurpar su lugar, por eso la necesidad de orar y
discernir.
El Espíritu
Santo es como el principal agente en este ministerio, sin su asistencia no es
posible ejercer una adecuada coordinación pastoral.
Si no se lleva a cabo la coordinación
pastoral con la oración se puede caer en tentaciones y riesgos como algunos de
los que menciono a continuación:
·
-Autoritarismo:
se cae en imponer ideas y proyectos o exigir más de lo que los otros pueden
dar, eso en lugar de ayudar entorpece el proyecto.
·
-Utilitarismo:
aprovecharse del cargo para su propio provecho, buscar y aferrarse indebidamente
a puestos.
·
-Quejumbrosidad:
es molestarse por todo, falta de oración, guiarse por el Espíritu Santo.
·
-Auto suficiencia:
confiar demasiado en sí mismo, incapacidad de un ministerio sano.
·
-Aislamiento:
el ejercicio de la coordinación requiere disentir de lo que las otras personas
piensan o quisieran lo cual, lo lleva a una soledad.
Principales
rasgos del coordinador de Pastoral.
·
Espíritu de servicio: La tarea de coordinar nos pone en los últimos puestos, nos hace
servidores de todos, quien coordina debe saber darse, no es dar órdenes sino
acompañar.
·
Caridad fuerte y lúcida: el amor debe guiar todo ejercicio de la coordinación, el verdadero
coordinador tiene gran respeto a cada miembro de la comunidad.
·
Espíritu de diálogo: saber escuchar con paciencia, explicar con claridad y comprensión
·
Humildad y fortaleza: esas dos cosas son pieza clave para una buena coordinación, un buen
coordinador, está dispuesto a dejarse educar por la comunidad, que lo lleve a
ser firme y no tirano, comprensible y no débil.
Cinco
reglas para ejercer la coordinación.
2.- La disciplina de la serenidad y de
la alegría, sin esto hay riesgo de dramatizar y precipitar las decisiones.
3.- La disciplina en la pequeñez en los
proyectos.
4.- Evitar todo protagonismo para que
sea el pueblo de Dios el verdadero protagonista del Espíritu.
5.- La disciplina de la reflexión y la
contemplación, para poder aceptar propuestas de otros, y coordinar en otros hay
que recurrir con frecuencia al silencio y a la oración.

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